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Hombres Gay Cisgénero ¿Cómo deconstruirnos?

Me gustaría empezar este artículo diciendo que la deconstrucción es un proceso largo y complicado, no todos tenemos el privilegio de darnos cuenta de dónde vienen nuestras actitudes machistas, misóginas, racistas, etc. Es claro que los hombres gay cisgénero tuvimos que recorrer un largo camino de discriminación, rechazo, homofobia y muchos de nosotros tuvimos que cambiar nuestra esencia y forma de actuar para poder encajar en un mundo heteronormado y quizá, inconscientemente, nuestra manera de defendernos y lograr que nos aceptaran era practicar una serie de conductas negativas y así poder entrar en esta sociedad que solo te acepta si: no eres afeminado, eres blanco, haces chistes misóginos o machistas, etc.

Lo mismo pasa con las personas trans, por ejemplo, la sociedad solamente va a aceptarlas y aceptarlos si tienen el famoso cis passing (pasar como hombres o mujeres cisgénero). Si no lo hacen, se les critica y discrimina muchísimo y si lo hacen, están perpetuando estereotipos de género para otros movimientos o grupos sociales. Es un cuento de nunca acabar, la sociedad siempre va a cuestionar nuestra existencia, preferencias, siempre nos va a pedir explicaciones. ¡Basta!

Regresando al tema, las personas que concientizamos que hay un problema tenemos que alzar la voz y tomar ciertas acciones, cambiar nuestro entorno o por lo menos intentarlo, trataré de explicar 6 puntos que desde mi punto de vista son útiles y nos ayudarán a parar estas conductas y a sembrar un granito de esperanza en esta sociedad cada vez más polarizada.

1. Eliminar palabras que tenemos normalizadas.

Dentro de nuestro vocabulario tenemos palabras muy normalizadas que tienen alto contenido machista, racista, misógino y hasta homofóbico. Palabras como puta, gata, zorra, prieta, gorda, etc., han estado metidas por años en nuestro vocabulario. Quizá pensamos que las estamos usando de broma o que no tienen el afán de ofender a nadie, pero el simple hecho de decirlas perpetúa su significado y tienen un alto contenido histórico muy negativo. Hay un sinnúmero de palabras que tienen una carga histórica en nuestro movimiento que son positivas y de igual forma nos dan identidad. Hagamos un esfuerzo y eliminemos todas esas palabras de nuestro léxico gay.

2. No quedarnos callados, el silencio nos hace cómplices.

Permitir que alguien en nuestros grupos sociales diga frases como: “¿Esa gorda qué?” o “No mames, ¿es vestida?, parece wey”. No les quiero contar de qué manera estamos siendo aliados del patriarcado y del machismo. Estamos siendo exactamente igual que cuando íbamos en la secundaria y la bolita de batos hetero nos gritaba jotos o maricones. Sólo recuerden cómo nos hacía sentir eso; no perdamos el piso, chavas. Cuando alguien de nuestra bola haga este tipo de comentarios, hay que pararlo en seco, no importa que sea incómodo al principio, les aseguro que ya no pasará una segunda vez, seguramente hará reflexionar a la persona que lanzó este comentario. Transformemos esta dinámica entre amigos en algo divertido, que empodere a las personas y no que las sobaje. Históricamente ya hemos tenido suficientes señalamientos y críticas de la sociedad hetero y de personas religiosas, como para nosotros comportarnos exactamente de la misma manera.

3. No invisibilizar a nuestras hermanas y hermanos trans, lesbianas, no binaries y bisexuales.

La palabra diversidad es clave en nuestro colectivo. Sé que hay muchísimas personas que apoyamos y damos visibilidad a todas las letras de nuestra comunidad y las defendemos a capa y espada cuando alguien de fuera los agrede o ataca, pero ¿qué estamos haciendo nosotros para darles visibilidad? Frases como: “No eres bisexual, estás en una etapa” o hacer preguntas transfóbicas como “¿Eres hombre o mujer?”, son actitudes machistas haciendo burla a las personas con características femeninas o masculinas. Es extremadamente ofensivo y hace que las personas trans, no binaries, de género fluido, gays, bisexuales y lesbianas no se sientan cómodos ni siquiera en sus propios espacios. En vez de criticarlos hay que hacer lo posible por empoderarlos y darles visibilidad dentro de nuestros grupos sociales.

4. Eliminar el complejo “Regina George”.

El mecanismo de defensa por excelencia de muchísimos hombres gay en nuestro colectivo: antes de que me ataquen o critiquen, yo lo voy a hacer primero. Esto pasa en muchísimos grupos vulnerables y es una manera de sobrevivir a la crítica. Yo lo llamaría tomar el papel del opresor antes de ser oprimido, muchas veces de forma inconsciente. De verdad hay que cuestionarnos si esta es la manera de ser aceptados. ¿Vulnerar o violentar a otra persona verdaderamente te va a hacer sentir mejor? ¿Criticar a alguien por su forma de vestir, hablar, su etnia, origen o nivel socioeconómico te hace sentir mejor? Piénsalo.

5. Una manita a nuestros compas hetero (chats y familia).

Una de mis favoritas y que requiere de un nivel de paciencia supremo. Sí, tratar de corregir y señalar a nuestros queridos hetero. Si nosotros como hombres gay tenemos ciertas actitudes interiorizadas que debemos de cuestionar y cambiar, muchos hombres hetero igual, pero nivel DIOS. Un ejemplo que me gusta mucho y que además es divertido, es confrontar sus actitudes y chistes machistas, misóginos y homofóbicos en las reuniones familiares. Atreverse a confrontarlos y cuestionarlos puede ser tedioso, pero por lo menos a mí me da un placer inmenso y es una buena forma de abrir la conversación en familia, ver qué piensa el resto y poder poner temas sobre la mesa. Sé que no en todas las familias es sencillo, pero si la puerta está medio abierta, no duden en empujarla. Otra forma de mover arenas es en los chats de amigos de grupos hetero, todos tenemos el chat de la uni. Atrevámonos a señalar comentarios, memes, stickers y chistes misóginos y homofóbicos, les aseguro que una vez que pongan: “Esto no se me hace chistoso”, se va a abrir un tema de conversación y va a dejar de ocurrir. Seguramente muchos no estarán de acuerdo con tu postura, pero es una buena manera de hacerles saber de contenidos transfóbicos, machistas, homofóbicos y racistas disfrazados de humor.

6. Salud mental

Para cerrar este artículo me gustaría hablar de salud mental y la importancia de tomar terapia en nuestra edad adulta. Las personas que pertenecemos al colectivo LGBTIQ+ hemos tenido que pasar por un montón de circunstancias en nuestras infancias y adolescencias que muchas veces tapamos, enterramos y que en nuestras etapas adultas salen inevitablemente a recordarnos que cuando no procuras tu salud mental, el coco va a llegar y no sabemos cómo o de qué manera nos va a regañar. Es sumamente importante que hagamos conciencia de que la salud mental está al mismo nivel que la salud física. Todos tenemos issues que resolver y más si tuvimos que enfrentarnos a cosas que en algunos casos fueron traumáticas, aunque ahora no lo creamos tanto. Es súper boomer pensar que la terapia es para locos y que nosotros podemos con todo. ¡No! No podemos y nadie puede. La terapia puede ser para muchos un privilegio, recordemos que hay personas que no pueden darse este lujo y también debemos recordar que aceptar nuestros privilegios no nos hacen menos valiosos, al contrario, nos hacen más conscientes. Si realmente quieres ayudar a alguien y puedes hacerlo, págale su terapia.

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