Un viaje por la sustancias

No es lo mismo un consumo de sustancias fortuito que intermitente, ocasional, habitual o compulsivo

Al final del día el hecho que las drogas sean más o menos peligrosas depende de la perspectiva, la información que el usuario posea y el nivel de responsabilidad al usarlas.

Al recorrer el detalle en cada sustancia encontramos que los aparentes e iniciales beneficios eróticos al final terminan con lo sexy, no mejoran la capacidad de seducción, ni la relación entre los sexos, y no es lo mismo un consumo fortuito que intermitente, ocasional, habitual o compulsivo.

Alcohol: Existe el mito del aparente aumento en el deseo tras una ingesta alcohólica moderada, pero la realidad es que dificulta el orgasmo y precipita la disfunción eréctil, exacerba las conductas celosas y predispone a la violencia.

Es un depresor, y a largo plazo disminuye la testosterona, la hormona de crecimiento y aumentan los estrógenos. Uno de los primeros sexólogos, el doctor William Masters y Virginia Johnson afirmaba que concentraciones muy bajas de alcohol tienen un suave efecto intensificador del deseo, la excitabilidad y la erección, pero con las concentraciones en sangre correspondientes a dos o tres copas las erecciones se ven levemente suprimidas y la eyaculación, retardada.

Derivados del cannabis: marihuana y hachís: Se han constatado casos de disminución de la lubricación vaginal, lo que en ocasiones hace el coito más doloroso. Su consumo continuado suele conducir al desinterés por el sexo.

Por su parte, el cannabis aumenta la percepción sensorial y provoca distorsiones en la noción del tiempo. El consumo prolongado puede reducir también los niveles de testosterona y el líquido seminal, así como el funcionamiento ovárico.

Cocaína: Da lugar a un efecto controvertido en relación a la respuesta sexual, su uso esporádico puede incrementar las sensaciones corporales, pero su uso habitual provoca, en ocasiones, disfunción eréctil o erección dolorosa y permanente, así como una importante pérdida del deseo sexual. Esta droga ha demostrado ser un potente anestésico local, reduciendo la sensibilidad genital, además de magnificar las conductas celotípicas fuera de control.

El 60 por ciento de las fumadoras de crack eran anorgasmias y el 72 por ciento de los hombres sufrían disfunción eréctil. La adicción ‘sexo-coca’ cada día es más frecuente por este efecto facilitador de las relaciones.

Anfetaminas: Producen insomnio, incremento del rendimiento físico e intelectual y gran euforia. Pero hay efecto rebote, impidiendo mantener la erección durante varias horas en hombres, y elevando los riesgos cardiacos en ambos sexos.

Heroína: Inhibición el orgasmo y eyaculación, el deseo sexual y fracaso eréctil, aparece la anorgasmia, falta de deseo y alteraciones menstruales.

Nicotina: La sustancia adictiva contenida en el tabaco, puede tener efectos sobre la sexualidad. Estrecha las arterias y facilita la disfunción eréctil, así como los problemas de lubricación”.

Falta el recorrido por las drogas duras, estas que mayormente se refieren a las sintéticas, químicos de diseño para lograr un efecto deseado que tuvieron su bum en los 70 durante la época de la psicodelia. Por lo general tienen efectos más marcados y densos.

Lo preocupante de las drogas no es tanto la adicción física y psicológica que acarrean, sino las personalidades compulsivas cuyos comportamientos obligan a realizar algo que va en contra de sus intereses e incluso su vida.

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Drogas: Uso y abuso

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