Vivir con VIH y ser mujer

La educación sexual en la mujer es un tema de empoderamiento

Alrededor de la información que gira en marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer recordemos que básicamente se conmemora cada año por la muerte de las trabajadoras quienes lucharon por sus derechos; y hoy se aprovechan los espacios logrados para visibilizar temas pendientes.

En materia de VIH es claro el retroceso para acabar con el sida en México y el mundo, vemos que la proporción de la presencia epidémica entre hombres y mujeres es cada vez menor, mientras que en los 90 del universo de mexicanos con VIH el 13 por ciento eran mujeres, en cifras actuales esta proporción se encuentra en 20 por ciento, y es mayor en zonas rurales, debido a la dificultad para el acceso a servicios de salud y la predominante diferencia de género a causa de la pobreza.

De acuerdo a los indicadores, las mujeres se encuentran en una situación desventajosa de diagnóstico, tratamiento, controles y supresión viral. Además, biológicamente son más susceptibles a la infección porque físicamente poseen una mayor superficie expuesta a secreciones y fluidos, lo que incrementa el riesgo VIH y otras ITS.

La principal vía de transmisión del VIH es sexual y se adquiere a partir de su pareja masculina estable, una vez más es importante que hablar de la idea supuestamente segura de sexo sin protección con tu pareja estable, circunstancia donde existe mayor riesgo de infección para la mujer, quien niega el peligro ante una sexualidad que da prioridad al otro.

Aún, permanece la estigmatización hacía del deseo erótico de mujeres mientras que los hombres son libres, incluso de mantener relaciones sexuales ocasionales con otros hombres sin ser homosexuales.

Ya con diagnóstico, el apego a tratamiento resulta complicado porque desde lo más profundo se considera que el VIH es exclusivo en trabajadoras sexuales y en mujeres “malas” que ejercen una vida sexual activa, incluso desde la familia persiste el estigma ya que diagnosticadas, ellas son segregadas aun cuando quien les transmite el virus es su pareja.

De ahí que el principal obstáculo para el cuidado y seguimiento en las mujeres con VIH es su círculo cercano, es socialmente aceptado que las mujeres con VIH conservan la responsabilidad de todas: hacerse cargo de los otros y situarse en último lugar, las actividades del hogar nunca son repartidas, en el trabajo carecen de permisos frecuentes e incluso pueden ser despedidas al compartir su estado serológico. 

Es más, científicamente todos los estudios para la mejora de tratamientos de VIH o creación de nuevas opciones, se efectuaron en hombres, así que las mujeres no están consideradas desde sus diferencias biológicas, es decir, se ignoran cambios hormonales, vida sexual y gestación, los éxitos logrados en cada organismo de mujer son gracias a la prueba y error.

Ser mujer con VIH en México tiene muchos obstáculos desde la carencia de información y educación sexual, luego acceso a pruebas y servicios de salud sobre todo en comunidades lejanas o vulnerables por su situación de pobreza, por lo tanto, la detección es tardía, se complica mantener el apego a su tratamiento y el seguimiento a sus consultas, todo esto sin contar la persistente violencia de género.

Al final y al principio el apoyo de redes es fundamental, y esté proviene desde lo personal, amigos o familiares que cuidan a los hijos, están pendientes de calendarios se citas para medicamento o consultas, personas que cubren tiempos en el trabajo, familia, instituciones o fundaciones que ayudan a facilitar la asistencia a controles y seguimiento desde la sencilles de asegurarles el dinero para un transporte hasta la seguridad de que su antirretroviral estará puntualmente en sus manos.

GLOSARIO:

Género, se refiere a los atributos que social, histórica, cultural, económica, política y geográficamente, entre otros, han sido asignados a los hombres y las mujeres.

Se utiliza para referirse a las características que, social y culturalmente, han sido identificadas como “masculinas” y “femeninas”, las cuales abarcan desde las funciones que históricamente se le han asignado a uno u otro sexo (proveer vs. Cuidar), las actitudes que por lo general se les imputan /racionalidad, fortaleza, asertividad vs. Emotividad, solidaridad, paciencia), hasta las formas de vestir, caminar, hablar, pensar, sentir y relacionarse.

Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales pág. 20

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Obstáculos que las mujeres con VIH transitan para lograr la adherencia

  • Con:

    Fernanda Osorno, Aina Arias, Dra. Gabriela Velásquez Rosas, Liliana Cárdenas y Dra. Gabriela Pérez A.

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