Cannabis, drag queens, discriminación y placer: la fiesta pacheca LGBT+ también tiene sus propias reglas y sus riesgos.
Amondi estaba disfrutando una fiesta cuando encendió un porro, pero a pocos minutos apareció el personal de seguridad y estuvo a punto de sacarla del lugar, más tarde, otras personas comenzaron a fumar y nadie les dijo nada. Según cuenta, solo eran personas de piel más clara.
La anécdota podría parecer otra historia de una noche accidentada, pero plantea la sobre el ¿por qué algunas personas pueden consumir cannabis tranquilamente mientras otras terminan vigiladas, expulsadas o detenidas?
Así arrancó el cuarto episodio de Es Personal: Nuestras Fiestas, donde Mario Bustamante conversó con Zara Snapp, directora del Instituto RIA, y Amondi, drag queen, DJ y empresaria queer, sobre una cultura cannábica que ha cambiado muchísimo en México, aunque todavía convive con la criminalización, el clasismo, el racismo y la discriminación hacia las personas LGBT+.
Y entre anécdotas de fiestas, familias conservadoras, pipas con glitter y detenciones policiales aparece algo que vale la pena llevarnos a nuestra próxima salida: información para cuidarnos.
Primero lo primero: ¿cómo evitar una pálida?
Hay una combinación que merece especial cuidado: alcohol y cannabis. Mario recuerda que su primera experiencia con marihuana ocurrió cuando ya estaba borracho y terminó bastante mal. Zara explica que una misma sustancia puede sentirse completamente diferente según quién la consume, su estado emocional y el lugar donde se encuentra.
Si vas a una fiesta y decides consumir cannabis, conviene tener presentes algunas cosas: mezclarlo con alcohol puede intensificar los mareos y las náuseas; un ambiente lleno de gente, ruido y luces puede aumentar la ansiedad, y consumir cuando ya te sientes emocionalmente mal puede empeorar la experiencia.
También importa saber qué estás consumiendo. Los comestibles, por ejemplo, pueden tardar bastante más en hacer efecto que el cannabis inhalado, por lo que repetir la dosis demasiado pronto aumenta el riesgo de pasarla mal.
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¿Y si alguien tiene una pálida? Acompáñale a un lugar tranquilo, procura que esté en una posición segura, habla con calma y quédate cerca. Si pierde el conocimiento, tiene convulsiones, dificultad para respirar o síntomas intensos, llama a emergencias. Evita dejarle a solas o darle más sustancias para intentar contrarrestar los efectos.
Una recomendación adicional: si vas a consumir, acuerda con tus amistades cómo regresar a casa sin conducir.
¿Consumes por placer o porque ya no puedes divertirte sin hacerlo?
Zara propone entender el consumo como un espectro. Hay personas que consumen ocasionalmente, otras que lo hacen con frecuencia y algunas que desarrollan una relación problemática con la sustancia. La frecuencia, por sí sola, no cuenta toda la historia.
Vale la pena revisar si el consumo está afectando tu trabajo, tus relaciones, tu economía o tu salud, si cada vez te cuesta más dejar de hacerlo o si sientes que necesitas consumir para soportar situaciones que antes podías enfrentar de otra manera.
La reducción de riesgos también consiste en reconocer cuándo nuestros hábitos dejan de hacernos bien y buscar apoyo oportunamente.Y hay algo que debería ser obvio en cualquier fiesta: nadie tiene que consumir para pertenecer al grupo. Decir «hoy no» también es parte de disfrutar con libertad.
Amondi relata otra experiencia en Puerto Escondido, donde, según cuenta, fue esposada, trasladada en una patrulla y terminó pagando dinero después de que las autoridades encontraran restos de cannabis en una pipa. Su historia ilustra una preocupación central de Zara: la distancia entre los derechos reconocidos en México y lo que puede ocurrir en la calle.
La Suprema Corte ha reconocido el derecho al autoconsumo recreativo de cannabis bajo determinadas condiciones, pero eso no significa que su venta esté libremente autorizada ni que pueda consumirse en cualquier lugar. La referencia de cinco gramos prevista en la legislación tampoco es un permiso universal que impida una intervención policial.
Si enfrentas una detención, procura mantener la calma, pregunta por qué te están deteniendo y solicita asistencia legal. No tienes obligación de aceptar amenazas, violencia ni pagos informales para que te dejen ir. Si sufres abusos, puedes presentar una queja ante el organismo de derechos humanos correspondiente.
La discusión importa especialmente para mujeres, personas trans y otras disidencias que, como señalan las invitadas, pueden enfrentar riesgos adicionales de hostigamiento y violencia.
Del clóset LGBT+ al clóset pacheco
Amondi creció en una familia mormona donde prácticamente todo estaba prohibido. Hablar abiertamente de su consumo de cannabis se convirtió en otra negociación familiar, incluso después de construir una carrera como artista y empresaria.
Zara llama a esto el clóset pacheco, una expresión que conecta dos experiencias distintas, pero reconocibles: el temor al rechazo y la necesidad de ocultar una parte de nuestra vida para evitar conflictos.
La conversación también permite desmontar una idea bastante extendida: consumir cannabis no define la responsabilidad, el valor ni la identidad de una persona. Eso tampoco significa ignorar sus riesgos. Significa que la información sobre salud debe partir de hechos y no de estereotipos.
Pipas con glitter y drag queens: ¿de quién es la cultura cannábica?
Durante años, buena parte de las exposiciones y negocios relacionados con cannabis estuvieron dirigidos a un público predominantemente masculino. Amondi decidió intervenir ese espacio desde Boots, su emprendimiento de accesorios y cultura cannábica.
Entre pipas con glitter, diseños irreverentes y presentaciones drag en escaparates, comenzó a construir un punto de encuentro para mujeres y personas LGBT+.
No se trata únicamente de vender accesorios. Se trata de que alguien pueda llegar a un espacio, reconocer su propia estética, convivir con otras personas y sentirse seguré.
Zara cuenta que desde el Instituto RIA también han acompañado iniciativas comunitarias y proyectos de reducción de riesgos, incluido Checa tu Sustancia, que ofrece análisis y orientación sobre sustancias en determinados eventos.
La utilidad de estos espacios está en algo muy concreto: facilitar conversaciones sobre consumo, compartir información y construir redes de cuidado, incluso entre personas que deciden no consumir.
La conversación entre Mario, Zara y Amondi deja una pregunta que va mucho más allá de la marihuana: ¿qué tan libre es nuestra fiesta si unas personas pueden disfrutarla sin miedo mientras otras se arriesgan a ser discriminadas o detenidas?
La cultura cannábica LGBT+ está creando sus propios lugares de encuentro, sus emprendimientos y sus redes de cuidado. Ahora toca seguir hablando de derechos, seguridad y reducción de riesgos con la misma naturalidad con la que hablamos de música, ligues y placer.
Porque una buena fiesta también debería permitirnos decidir qué consumir, cuándo parar y cómo regresar a casa con bien.
Escucha el cuarto episodio de Es Personal: Nuestras Fiestas, con Mario Bustamante, Zara Snapp y Amondi, una producción de Punto Sero con el apoyo de AHF Latinoamérica y el Caribe.
Y si quieres conocer más sobre reducción de riesgos y análisis de sustancias, busca el trabajo del Instituto RIA y Checa tu Sustancia. Para información y servicios de salud sexual, pruebas de VIH y otras ITS, puedes acercarte a AHF México.
