"Es Personal" Podcast por Punto Sero

Paty Retana

Aprueban en uso del cabotegravir VS VIH

Seis inyecciones al año para prevenir el VIH. Adiós a las pastillas diarias. Hola a una nueva era del cuidado y la libertad.

La prevención del VIH en México acaba de dar un salto histórico y es que la Cofepris aprobó el uso de cabotegravir, un tratamiento inyectable de larga duración que funciona como PrEP (profilaxis preexposición) y que promete facilitar el acceso a una prevención eficaz, segura y sin tantas barreras.

En vez de tomar una pastilla todos los días, como ocurre con la PrEP oral tradicional, cabotegravir requiere solo seis inyecciones al año. Y eso no solo cambia la logística médica. Cambia el juego completo.

🧬 ¿Qué hace cabotegravir?

Este medicamento bloquea la acción de una enzima clave del VIH llamada integrasa, que el virus usa para introducir su material genético en nuestras células. Si no logra hacerlo, el VIH no puede establecerse en el cuerpo. Así de simple. O así de complejo y brillante.

Es una especie de portazo molecular: evita que el virus se instale. Y con una sola inyección cada dos meses, la protección es constante, estable y de larga duración.

📊 ¿Qué tan efectivo es?

Esta decisión de las autoridades sanitarias no llegó de la nada. Está respaldada por dos estudios internacionales que lo compararon con la PrEP oral tradicional: en uno, realizado con hombres cis, mujeres trans y hombres que tienen sexo con hombres, cabotegravir redujo en un 70 % el riesgo de infección. En otro, con mujeres cis en África subsahariana, la reducción fue del 90 %. No son cifras menores: son vidas.

Cabotegravir podría ser clave para muchas personas que han querido cuidarse y no han podido. Especialmente para quienes viven bajo vigilancia constante por ser quienes son: mujeres trans, jóvenes LGBTIQA+, trabajadoras sexuales, personas no binarias o simplemente quienes no se ajustan al molde. Esas personas que saben lo que es tener que negociar el derecho a existir.

Esta nueva opción no sustituye todo lo demás. No reemplaza el condón, ni la información, ni las redes de apoyo, ni el acceso a servicios gratuitos. Pero suma. Suma mucho. Y suma en un momento donde la salud, la autonomía y el placer siguen siendo privilegios desiguales.

Además, al tratarse de una herramienta preventiva (no de tratamiento), cabotegravir se destina a personas sin VIH pero con alto riesgo de exposición, y se convierte en un recurso vital para mujeres trans, hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales, personas no binarias y jóvenes con prácticas sexuales activas y diversas.

🔄 ¿Es lo mismo que lenacapavir?

No. Ambos son inyectables de acción prolongada, pero tienen funciones distintas:

  • Cabotegravir previene el VIH. Se usa en personas sin el virus.
  • Lenacapavir controla el virus en personas ya diagnosticadas.

Ambos son parte de un cambio global en el paradigma del VIH: tratamientos más largos, menos invasivos, más dignos y más humanos.

🇲🇽 ¿Y por qué importa tanto esta aprobación?

En México, se registran alrededor de 14 mil nuevas infecciones por VIH al año, según ONUSIDA. La PrEP oral ya existe, sí, pero su acceso sigue siendo limitado por desabasto, estigma médico, falta de información y políticas restrictivas.

Con cabotegravir, el país se alinea con las recomendaciones internacionales de prevención combinada. Y eso, aunque sea apenas un paso, es también un acto de reparación histórica para comunidades que durante décadas han tenido que cuidarse solas.

Desde Punto Sero celebramos este paso, y también recordamos que una aprobación no basta. La justicia está en el acceso, en la equidad, en el lenguaje claro, en la voluntad política para que esta opción no quede solo en los titulares, sino llegue a las clínicas, a las casas, a los cuerpos que la necesitan.

Porque prevenir también es resistir.
Y cuidarnos —con amor, con placer, sin culpa— también es una forma de cambiar el mundo.

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