El Día Internacional de la Solidaridad Intersexual, conocido globalmente como Intersex Day of Remembrance, nació para honrar la memoria de Herculine Barbin, una persona intersex francesa del siglo XIX cuya historia fue documentada por Michel Foucault y se convirtió en un testimonio histórico sobre la violencia del sistema médico y social hacia las identidades no binarias.
Pero más allá de la efeméride, esta fecha nos confronta con una realidad incómoda: en pleno 2025, miles de personas intersex aún enfrentan cirugías no consentidas, diagnósticos patologizantes y una invisibilidad que se disfraza de indiferencia.
El 8 de noviembre no es solo un día para recordar; es una oportunidad para reconocer la deuda histórica con quienes fueron silenciades, medicalizades y rechazades por no encajar en los moldes de “hombre” o “mujer”.
Cuerpos diversos, derechos iguales
Ser intersex significa nacer con características sexuales —como cromosomas, gónadas u órganos reproductivos— que no se ajustan a las categorías binarias. Estas variaciones son completamente naturales y ocurren en aproximadamente 1 de cada 1,500 nacimientos, aunque las cifras podrían ser mayores debido a la falta de registros y diagnósticos respetuosos.
Pese a ello, durante décadas se impusieron tratamientos quirúrgicos y hormonales que buscaban “corregir” los cuerpos intersex, muchas veces sin consentimiento. En nombre de la normalidad, se vulneraron derechos básicos como la autonomía corporal, la identidad y la salud integral.
Por eso, este día también es un recordatorio de que la lucha intersex no es sólo médica, es cultural, legal y emocional. Se trata de exigir que ningún niñe sea intervenide sin su consentimiento, de garantizar atención médica informada y libre de prejuicios, y de construir espacios donde la diversidad sea celebrada, no corregida.
Solidaridad real: ver, escuchar, acompañar
Hablar de solidaridad intersexual es ir más allá del discurso. Es comprometerse a escuchar las voces intersex, amplificar sus historias y derribar el silencio que las rodea.Es entender que la “I” en LGBTIQ+ no puede seguir siendo invisible ni simbólica. Y es reconocer que la verdadera inclusión implica aprender, respetar y acompañar sin imponer ni juzgar.
Desde colectivos y organizaciones en América Latina —como Intersex y Derechos, Brújula Intersexual, ILGA LAC o interACT— se impulsa una agenda que busca frenar los abusos médicos, promover la educación con perspectiva de diversidad corporal y garantizar leyes que protejan los derechos de las personas intersex.
Celebrar la diversidad es también cuidar la salud
En Punto Sero, junto a AHF Latinoamérica y el Caribe, sumamos nuestra voz a esta conmemoración, recordando que la salud sexual y emocional también pasa por vivir sin miedo, sin violencia y sin vergüenza de ser quienes somos.
Porque la solidaridad se demuestra en la acción: informándonos, hablando del tema, visibilizando y acompañando. Ser intersex no es una rareza, es una forma más de existir. Y hoy, más que nunca, el mundo necesita entender que la empatía también salva vidas.
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