"Es Personal" Podcast por Punto Sero

Paty Retana

Ni mujer suficiente para el metro… ni mujer suficiente para protestar 

Una mujer trans es rechazada por una oficial de policía cuando intenta ingresar al vagón exclusivo para mujeres en el metro de la CDMX. Días después, en una marcha para defender este y otros  derechos trans, otra mujer es excluida… por su propia comunidad. ¿El argumento? “No pareces mujer”.

Este testimonio es duro, pero real,  es una de tantas historias que duelen porque revelan una verdad incómoda: la transfobia no solo viene de fuera. También se cuela dentro de nuestros propios espacios.. Porque ser cuestionada por no “parecer mujer” no es solo violencia institucional, también es violencia comunitaria. Y esa violencia tiene un nombre: cispassing.

¿Qué es el cispassing?

El cispassing ocurre cuando una persona trans es percibida como cisgénero por quienes la rodean. En un mundo dominado por estereotipos rígidos de género, a menudo se le asigna un valor positivo: “entre menos se note que eres trans, más seguridad tienes”. Pero esa lógica es profundamente peligrosa.

El cispassing se convierte en una vara invisible pero cruel, que impone estándares corporales, económicos y estéticos inalcanzables para muchas personas trans. Exige hormonas, cirugías, maquillaje, ropa específica, tono de voz, contextura… Y si no los cumples, te conviertes en blanco de violencia, incluso en espacios que se dicen seguros.

La experiencia de esta mujer trans lo deja claro: no fue suficiente para el vagón de mujeres, y luego, tampoco será suficiente para una protesta en donde defendería su derecho de ser.

Cuando el rechazo viene desde dentro

Rechazar a una mujer trans en el transporte público por “no verse como mujer” es violencia. Rechazarla en una marcha por los derechos trans por lo mismo, también lo es.

Estas reglas absurdas, impuestas desde una mirada cisnormativa, legitiman la exclusión. Pero también nos recuerdan algo esencial: ninguna persona trans tiene que parecer nada para merecer respeto.

Desde Punto Sero, alzamos la voz para cuestionar esa violencia disfrazada de “norma”. La lucha trans no es por parecer cis, es por existir con dignidad.

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También mereces salud sin condiciones

Gracias al trabajo de organizaciones como AHF Latinoamérica y el Caribe, existen espacios donde los cuerpos trans son bienvenidos, sin preguntas invasivas ni miradas inquisitivas. Donde puedes hacerte una prueba de VIH, recibir tratamiento para ITS o hablar de placer, sin miedo.

Porque cuidarte también es parte de tu lucha. Y tú ya eres suficiente. No necesitas parecerte a nadie para tener derechos.