El mundo ha avanzado, sí. Pero no lo suficiente como para bajar la guardia. Hoy, 40.8 millones de personas viven con VIH y, solo en 2024, 1.3 millones adquirieron el virus y 630 mil murieron por causas relacionadas con el sida. Hay otro dato que duele por lo silencioso: millones siguen sin saber que viven con VIH (alrededor de 5.3 millones en 2024).
Eso es lo que sigue pendiente: que la prevención llegue a tiempo, que el diagnóstico no se retrase, que el tratamiento no se interrumpa, que la información no dependa de tu código postal, y que el estigma deje de empujar a la gente al silencio.
Incluso con el crecimiento del acceso a tratamiento (en 2024, 31.6 millones de personas recibían terapia antirretroviral), la prevención global se ha estancado y los recortes o crisis de financiamiento amenazan con revertir lo ganado.
Y hay un pendiente enorme que hoy tiene nombre propio: Lenacapavir. Su potencial para cambiar la prevención del VIH es real, pero AHF ha insistido en una verdad simple: una innovación no es revolución si se vuelve inaccesible. En América Latina, organizaciones han advertido que el precio comercial mencionado en la conversación pública puede superar los 40 mil dólares por persona al año, mientras estimaciones de costo de producción se han colocado por debajo de 100 dólares, un abismo que convierte la esperanza en privilegio.
En Punto Sero, junto con AHF Latinoamérica y el Caribe y la red global de AHF, no hablamos de “pendientes” como si fueran pendientes administrativos: hablamos de vidas. Por eso nuestra promesa no se limita a una fecha.
Seguiremos construyendo espacios seguros donde preguntar no dé vergüenza, donde hablar de sexualidad no sea un juicio, donde una prueba sea una puerta y no un miedo. Seguiremos insistiendo en prevención real, información clara y atención digna, especialmente para comunidades históricamente vulneradas.
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Y aquí va un agradecimiento que queremos decir en voz alta, sin rodeos: gracias a quienes se hacen la prueba. Gracias por elegirse, por cuidar a sus vínculos, por convertir un acto sencillo en una decisión poderosa. Cada prueba a tiempo es un “me importo” y un “te importas”. Es una forma de cortar el silencio.
A quienes todavía sienten que “este tema no es conmigo”, les decimos algo con cariño: el VIH no pregunta a quién le interesa. Pero la prevención sí puede ser para todxs, sin drama, sin culpa y sin miedo. Informarte, hacerte la prueba cuando toca y conocer tus opciones de prevención no es “andar en problemas”; es andar en vida.
Por eso el Concierto por el Día Mundial del Sida 2025 no fue solo un escenario: fue un recordatorio colectivo. Entre música, voces aliadas y comunidad reunida, se sembró una idea que queremos sostener todo el año: cuidarnos es un hábito, no una efeméride. Que el aplauso se convierta en acción. Que el canto se convierta en conversación. Que la emoción se convierta en acceso.
Nosotras, nosotros, nosotres —Punto Sero con AHF— seguimos. Hasta que el sida sea historia.
