"Es Personal" Podcast por Punto Sero

Paty Retana

Empatía para hacer del mundo un lugar mejor

Hay una pregunta que rara vez hacemos cuando alguien cruza la puerta de un consultorio, una organización o un espacio comunitario y es sobre ¿Qué tuvo que pasar para que llegara hasta aquí?

Porque detrás de cada prueba de VIH, de cada cita médica, de cada conversación sobre salud sexual o identidad, existe una historia que no siempre vemos. Una historia que puede comenzar en una ranchería de La Guajira, en una familia que nunca aprendió a hablar de diversidad, en una comunidad donde ser diferente todavía implica esconderse o en una ciudad donde el miedo sigue ocupando demasiado espacio.

Durante años hemos repetido que todas las personas merecen acceso a la salud, sin embargo, lo que a veces olvidamos es que no todas parten del mismo lugar, hay quienes crecieron escuchando que el amor tenía reglas muy específicas, o quienes aprendieron que expresar feminidad podía convertirse en motivo de burla. Hay quienes descubrieron su orientación sexual acompañados por el silencio, y  también hay quienes pasaron gran parte de su vida creyendo que jamás encontrarían un lugar donde hablar libremente de quiénes son.

Por eso, cuando hablamos de salud en las poblaciones LGBT+, hablar únicamente de diagnósticos nunca es suficiente. ttenemos que hablar de estigma, vergüenza, discriminación, clasismo, racismo..de machismo. Todas esas estructuras invisibles que terminan influyendo en algo tan simple y tan complejo como decidir pedir ayuda.

Y es que durante el taller “Crítica estructural y herramientas para generar empatía”, organizado junto a equipos de AHF Colombia, apareció una palabra que atravesó cada conversación: CONTEXTO. Porque una mujer trans en Bucaramanga no vive las mismas realidades que una persona LGBT+ en Bogotá.

Porque un joven gay en una comunidad indígena Wayuu enfrenta desafíos distintos a los de alguien que creció en una gran ciudad, porque una persona que vive con VIH no llega únicamente con un resultado médico, llega con una historia familiar, con miedos, con preguntas y muchas veces con años enteros de prejuicios acumulados.

Las experiencias compartidas durante el encuentro dejaron ver algo que quienes trabajamos en comunidad conocemos que lo que más duele no es el diagnóstico, sino la posibilidad de ser rechazado, la incertidumbre de no saber si alguien seguirá ahí cuando se entere de las nuevas condiciones.

Entre las historias apareció la de un niño que vive con VIH y cuya red de apoyo se convirtió en una lección de amor para quienes lo acompañan, también surgieron relatos de personas LGBT+ que recorren largas distancias para encontrar un espacio seguro donde hablar de sexualidad, prevención o identidad sin ser señaladas.

Y quizás ahí apareció una de las reflexiones más importantes de toda la jornada…y es que la empatía no consiste en sentir lástima por alguien, es entender que no conocemos las batallas que cada persona está librando, consiste en dejar de asumir y aprender a escuchar antes de juzgar.

En reconocer que nadie puede resumirse a una etiqueta, un diagnóstico o una categoría, porque para las personas LGBT+, esta conversación tiene una relevancia especial, porque muchas veces nuestras vidas han estado marcadas por personas que asumieron a quién debíamos amar, cómo debíamos vestirnos, qué cuerpo era válido, qué familia era correcta, qué identidad era aceptable. Y vivir bajo esas expectativas deja huellas.

Por eso construir espacios seguros sigue siendo una forma de resistencia.

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Al final del encuentro nadie salió con una receta mágica para cambiar el mundo, pero sí con una certeza compartida, porque la empatía sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tenemos para transformar nuestras comunidades. Y en tiempos donde los discursos de odio parecen hacer cada vez más ruido, elegir escuchar también es una forma de activismo.

Desde Punto Sero queremos agradecer profundamente a AHF Latinoamérica y el Caribe por seguir impulsando estos espacios donde la diversidad, los derechos humanos y la salud pueden encontrarse en una misma conversación. Un abrazo enorme al equipo de AHF Colombia, que abrió las puertas de sus territorios, sus experiencias y sus historias para recordarnos que detrás de cada persona hay un contexto que merece ser escuchado. Gracias por acompañarnos en esta hermosa locura de intentar construir un mundo más amable, más empático y mucho más lindo para todas las personas. 🌈💜