Hablar de VIH desde un centro especial para personas privadas de su libertad, no es solo un reto logístico: es un acto profundamente especial. En un espacio donde el estigma se multiplica y la información suele llegar fragmentada, abrir una conversación humana sobre salud sexual se convierte en una forma de resistencia.
Eso fue lo que ocurrió dentro de la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, donde el equipo de LuvSocial con la participación de Ángel Candia, Akiko Bonilla y Ricardo Baruch, logró lo que pocas veces sucede: poner al centro la salud, los derechos y la dignidad de las personas privadas de la libertad, sin discursos moralistas ni narrativas de castigo.
Punto Sero estuvo ahí, acompañando una conversación bien llevada puede transformar un espacio marcado históricamente por la exclusión en un lugar de escucha activa.
VIH: ciencia que avanza, estigmas que persisten
Sin duda alguna la evidencia científica es contundente: el VIH ya no es una sentencia de muerte. Con un diagnóstico oportuno y tratamiento continuo, una persona puede vivir una vida larga y plena. Más aún: cuando una persona vive con VIH y mantiene una carga viral indetectable, no transmite el virus.Este fue uno de los temas con el que arrancó la conversación.
Sin embargo, ese conocimiento no siempre permea en todos los espacios. En contextos carcelarios, el VIH sigue rodeado de mitos. Muchas personas evitan hacerse la prueba por temor al rechazo; otras interrumpen tratamientos por barreras institucionales; y muchas más viven su diagnóstico en silencio.
Hablar de VIH dentro de Santa Martha fue, en ese sentido, hablar de algo más amplio: de acceso a la salud, de continuidad en los tratamientos, de información clara y de la obligación del Estado de garantizar atención médica digna incluso en contextos de encierro.
Sexualidad existe, aunque se niegue
Uno de los grandes silencios dentro de las prisiones es la sexualidad. Se actúa como si no existiera, como si los cuerpos dejaran de sentir, desear o vincularse al cruzar una reja. Pero la realidad es otra. Negar la sexualidad no elimina las prácticas sexuales; solo las vuelve más riesgosas.
Por eso, hablar de prevención no puede reducirse a una consigna. Implica hablar de prácticas sexuales, de consentimiento, de cuidado mutuo y de responsabilidad compartida. Implica también entender que el VIH no tiene orientación sexual, identidad de género ni clase social.
El diálogo impulsado por LuvSocial puso sobre la mesa que la prevención no es solo individual, es estructural. Sin información, sin insumos, sin acompañamiento y sin políticas públicas sensibles, el riesgo se multiplica.
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Lenguaje, dignidad y derechos humanos
Parte central de la conversación fue el lenguaje. Decir “contagio” no es lo mismo que decir “transmisión”. Nombrar correctamente no es un detalle menor: es una forma de frenar la violencia simbólica que históricamente ha marcado a las personas que viven con VIH.
También se abordó la discriminación, que sigue ocurriendo pese a que la ley prohíbe negar empleo, servicios de salud o trato digno por vivir con VIH. En prisión, esa discriminación puede traducirse en aislamiento, miedo a revelar un diagnóstico o abandono médico.
Recordar que el diagnóstico es confidencial y que nadie está obligado a compartirlo fue, dentro de ese espacio, una afirmación poderosa: la dignidad no se pierde con la libertad.
Nada de esto ocurre por casualidad. El equipo de LuvSocial no solo llevó micrófonos y cámaras; llevó preparación y sensibilidad. Llevar esta conversación a Santa Martha no es un gesto simbólico. Es una forma concreta de prevención. Porque donde se habla, se nombra; donde se nombra, se entiende; y donde se entiende, el miedo pierde fuerza.
Este ejercicio de diálogo demuestra que la salud sexual y los derechos humanos no pueden quedarse fuera de ningún muro. Y confirma algo que en Punto Sero creemos profundamente: el cuidado no es un privilegio, es un derecho.
Con el respaldo de AHF Latinoamérica y el Caribe, este trabajo reafirma que hablar de VIH sin miedo, incluso en los contextos más adversos, sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar realidades.
