18 de agosto | Día Internacional de Nunca Rendirse
A veces no basta con existir. Hay que resistir. Hay que reconstruirse entre las ruinas del rechazo, desafiar los silencios impuestos, sobrevivir al grito o al desprecio que viene de donde más debería haber amor. Por eso, el Día Internacional de Nunca Rendirse, que se conmemora cada 18 de agosto, es una declaración de vida para muchas personas LGBTIQA+.
Este día proclamado por primera vez en 2019, nació como una celebración de la resistencia humana en todas sus formas. Y aunque en algunos países se ha institucionalizado como una jornada de motivación, en nuestras comunidades se convierte, inevitablemente, en una fecha política. Porque quienes amamos distinto, quienes transgredimos las normas del género, quienes elegimos ser nosotres aunque el mundo nos lo niegue, sabemos que nunca rendirse es una batalla cotidiana.
Sabemos lo que es esconder una carta de amor. Cambiar la voz para evitar sospechas. Aguantar burlas en la escuela. Vivir en una casa donde el silencio es la única forma de no romperse. O salir, literalmente, con una mochila al hombro porque decir quién eres significó perderlo todo.
Pero aquí estamos.
A pesar del rechazo, de las terapias de conversión, del desempleo, del acoso, de la violencia médica, de la precariedad afectiva o del abandono familiar. Aquí estamos. Con nombre propio, con banderas que abrazan, con historias que no caben en un tuit pero que merecen un altar.
Y también estamos aquí, aunque vivamos con VIH. Aunque algún diagnóstico nos haya hecho temer lo peor. Aunque alguna vez nos hayan hecho sentir que ser indetectable era una vergüenza y no una victoria. También seguimos aquí, tomando nuestros antirretrovirales, exigiendo respeto, educando a otras personas, viviendo relaciones hermosas, deseando, cuidándonos y cuidando.
Y si aún no vives con el virus, pero te importa tu salud sexual y la de quienes amas, prevenir también es parte de no rendirse. Acceder a pruebas, usar condón, tomar PrEP, hablar del placer sin miedo. Romper el silencio también es parte de la resistencia.
No rendirse no significa estar bien todo el tiempo. Significa no renunciar a tu derecho a existir en paz. Y eso también implica pedir ayuda, reconstruirse, equivocarse, volver a empezar.
La lucha de las personas LGBTIQA+ no es solo por derechos legales. Es por ternura. Por vínculos sanos. Por acceso a salud sexual sin juicios. Por trabajos donde no haya que esconderse. Por familias que cuiden. Por espacios seguros donde no haya que explicar por qué dos mujeres se aman o por qué una persona no binaria merece respeto.
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Este 18 de agosto, Punto Sero se une a esta conmemoración global con una certeza: nuestra resistencia no está hecha solo de coraje, también está tejida con afectos. Con las redes que tejemos entre amigues, con las casas que nos elegimos, con las veces que alguien nos dijo “yo te creo” o “qué bueno que existes”. Cada abrazo sincero, cada pronombre respetado, cada cuerpo celebrado, es un acto radical de no rendirse.
Y si tú estás leyendo esto y crees que ya no puedes más, solo queremos decirte algo: no estás sole. Tu historia aún no termina. Hay espacios, personas, comunidades —como esta— que caminan contigo. Porque aquí, nunca es tarde para volver a amarse.
Nunca rendirse no es una consigna vacía. Es una promesa que nos repetimos cada vez que el mundo nos quiere borrar.
Y tú, valiente, eres parte de esa promesa.
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